Cuestion religiosa

Bioética ante la pandemia del COVID-19

Cada sociedad se dota de un conjunto de valores que definen lo que la gente cree que está bien y mal, y que se reflejan en las conductas que se aceptan y rechazan. Todo ello se plasma en unas leyes que definen lo que se puede y no se puede hacer....

Con frecuencia aparecen conflictos que hay que resolver, cuando afrontamos dos hechos que están bien ambos pero entran en conflicto. En ese caso debemos optar por uno de ellos. Estos dilemas son los que resuelve la Ética, que analiza las circunstancias que hay detrás de cada uno, sus posibles beneficios y riesgos asociados, la legislación y el camino correcto a seguir.

La evaluación ética es una reflexión crítica sobre la moralidad. Y cuando los dilemas a debatir tienen que ver con las ciencias de la vida y la salud "hablamos de bioética".

Hoy por hoy continuamos a vivir una situación excepcional y todos queremos un tratamiento que detenga el coronavirus. También es cierto que queremos una vacuna que nos proteja. Y lo queremos todo para mañana. Pero tenemos que ser conscientes que los tiempos y procedimientos pueden ser largos, de ahí que se haga necesario cumplir con lo que nos dicen las autoridades civiles y con los dos principios de la bioética: el principio de no maleficencia (no hacer el mal) y el principio de beneficencia (hacer el bien), principios que ahondan sus raíces en lo más profundo de nuestras creencias cristianas y a los cuales, cada uno de nosotros bautizados, estamos llamados a vivir cotidianamente.

No nos olvidemos por otra parte que esta carrera por obtener una vacuna tiene sus derivadas económicas que entroncan con otro principio fundamental de la bioética como es el principio de "justicia".

¿Y qué significa esto? Que cualquier tratamiento que pueda llevar a resolver el problema debe ser equitativo, sin restricciones ni discriminaciones, de ahí que los aspectos éticos deben ser esenciales y no pueden contradecir los valores morales cristianos con los cuales hemos crecido y formado nuestras conciencias.

Son muchos todavía los aspectos éticos a considerar en la crisis actual que todavía estamos viviendo esperando si con gran optimismo que todo pueda resolverse en serenidad para así poder retomar, dentro de la normalidad, nuestras vidas, la de nuestras familias y también la de nuestros seres queridos...

Por el momento, quedémonos con este simple mensaje: "No nos olvidemos de la ética. Pero sobre todo, ¡no nos olvidemos del Buen Dios que no nos abandona en la dificultad y sigue caminando codo a codo con nosotros cada uno de nuestros días!"