kath: bienne

Noticias sociales

Con solo una mirada

Es curioso que, después de sesenta y pico años de vida, haya descubierto hace bien poco lo que importa una mirada. ¿Habré recibido miradas a lo largo de mi vida? ¿Y habré mirado tantas y tantas veces, y de tantas maneras? Sin embargo, ¡qué poco consciente he sido de lo que hace en una persona la forma con que yo le mire!

La mirada es un lenguaje, una forma de comunicar. Y en estos tiempos en que tenemos que ir tapados de nariz para abajo, es EL lenguaje. Y es bueno que reparemos en cómo vamos posando nuestros ojos en aquellos con quienes tratamos en nuestro día a día, porque la mirada dibuja, marca, cincela al otro.

Si sentimos sobre nosotros una mirada fea, o directamente nos dejan de mirar, se crea en nosotros la creencia de que somos lo que esa mirada (o ausencia de ella) nos transmite. Así, una mirada dura puede hacernos sentir miserablemente pequeños; una mirada cargada de reproche puede hacernos sentir como si tuviéramos que pedir permiso para seguir existiendo; una mirada fría puede hacernos sentir desnudos y vulnerables; una mirada de desprecio puede hacernos creer que no somos dignos de nada y de nadie...

Sin embargo, ¡cuánto bien puede hacernos una mirada amable! Una mirada delicada y despierta, que acoja, que dé calor, que disculpe, que observe tu interior, que te diga: "Cuéntame, estoy aquí, te quiero...".

Ciertamente, la mirada construye. ¿Cuántos y cuántas habrá por ahí que han terminado siendo lo que tantas miradas le han dicho que son, un día y otro día? ¿Cuántos y cuántas han terminado escondidos, apartados, desheredados de esta sociedad porque simplemente se les dejó de mirar?

Queridos amigos, ojalá acertemos a mirar con amor y cariño a todos cuantos nos rodean, y no solo durante estas fiestas navideñas y entrada de año, sino que sea esta forma de mirar al otro una constante permanente en nuestro cotidiano caminar, regalando ilusión, iluminando el mundo.

Desde esta página os deseo una dulce y feliz Navidad. Que el año nuevo nos traiga el mejor de los presentes: la erradicación de este siniestro virus y el anhelado comienzo de una vida "normal", con confianza en el futuro y mucha paz para nosotros y para el mundo.